martes, 30 de abril de 2013

"La tempestad" en el Teatro Galileo

MADRID - OCIO

La Tempestad es un espléndido tratado sobre los recovecos de la búsqueda del poder y su ostentación. Todos los personajes, de manera más o menos evidente, se relacionan con él. Próspero es el señor de la isla, siendo Cáliban y Ariel sus siervos. Era duque de Milán, pero su hermano Antonio le arrancó el poder y lo echó al mar. Su historia es la de una venganza, pero también la de, no sólo recuperar el poder perdido, sino incluso acrecentarlo, propiciando un matrimonio de Estado: el de su hija Miranda con Ferdinand, heredero del Reino de Nápoles. Los nobles por su parte, están todos inmersos en tramas de poder desde que llegan a la isla: desde el Rey que llora la pérdida de su hijo y por lo tanto de su descendencia, pasando por Antonio y Sebastian que intentan el regicidio, como Gonzalo, que teoriza sobre como sería un estado republicano donde él, sin embargo, sería el Rey. Incluso los enamorados tienen un momento de disputa jugando al ajedrez. Pero los ejemplos quizá más emblemáticos son los de Stéfano, Trínculo y Cáliban: el primero se nombra a sí mismo Rey de una isla de tres habitantes, y adopta a los otros como siervos.

Cáliban por su lado, pretende recuperar el trono perdido a manos de Próspero con la ayuda de los otros dos, pero sometiéndose a su ves a unos nuevos amos. Y Trínculo, el bufón, observa la terrorífica metamorfosis de su amigo Stéfano, borracho de sueños de grandeza.

La Tempestad representa para nosotros, por ser el último texto escrito por el Bardo, el testamento de Shakespeare. Es difícil identificarla con un género en concreto, pues mezcla tragedia, comedia, y romance. Además, contiene elementos de todas sus obras anteriores; desde la comedia de enredo de obras como Noches de Reyes o La comedia de los errores, pasando por la historia de un amor políticamente incorrecto como en Romeo y Julieta, el intento de regicidio entre hermanos como en Hamlet, y sobre todo, las tramas en torno al poder de obras como Ricardo III y en general todo el teatro histórico. Este carácter testamentario, le concede a la obra una riqueza inaudita: prácticamente se podría tratar como una retrospectiva de la obra de Shakespeare, pero sin perder su carácter individual.

Del 3 de mayo al 2 de junio de 2013.
Miércoles, jueves, viernes y sábados 20:30 h., domingos 19:00 horas