miércoles, 4 de noviembre de 2009

La leyenda de la casa de los duendes

Cursiva.
En el número 30 de la Calle Princesa, muy cerca de la Plaza de España y del Palacio de la Duquesa de Alba, estaba la famosa casa del duende.

Cuenta la leyenda que en el Madrid del siglo XVIII vivían unos duendecillos buenos en esta casa de Madrid. Todos los que allí vivían acababan marchándose despavoridos tarde o temprano. A tanto llegó la cosa que incluso la iglesia, en plena inquisición, llegó a echar agua bendita sobre la fachada de la casa para echar a los duendes y como no consiguieron acabar con ellos la acabaron derribando. Hoy en día no se sabe que paso con los duendes. Habría que preguntar a los vecinos.

Esta es la casa del duende de la Calle Princesa

En una ocasión la casa fue alquilada por unos hombres para realizar juegos con apuestas ilegales. Un día se generó una fuerte discusión y los hombres llegaron a las manos. Uno de los duendes intervino en la discusión y los jugadores le intentaron agredir. Varios duendecillos fueron en ayuda de su compañero y los hombres al verlos huyeron de la casa como alma que lleva el diablo.

Una Duquesa que también vivió en la casa se llevo un buen susto mientras hacía la mudanza a su nueva casa. En algún lugar de esta había perdido la figura de un niño Jesús y una cortina que no aparecían por ninguna parte. En ese momento apareció el duende con el niño Jesús en las manos queriéndoselo entregar a su dueña y varios duendes más transportaban la cortina bajo sus brazos. La duquesa huyó para siempre de esta casa.

El siguiente morador de la casa fue un clérigo que compró la casa a pesar de las advertencias de su madre. Una noche, mientras se encontraba escribiendo una carta al obispo para pedirle unos libros, apareció por la puerta uno de los duendes con los libros sobre sus brazos. El clérigo pensó que lo estaba soñando pero más tarde descubrió que era cierto cuando a su ayudante también se le apareció para avisarle de que las ropas que estaba preparando pra la misa de ese día no eran las adecuadas. Los dos abandonaron la vivienda y se la quedó una lavandera que también huyó después de que una noche de fuertes lluvias uno de los duendes quiso ayudarla a recoger la ropa bajo la lluvia.

¿Donde estarán ahora los duendes? Seguro que no muy lejos. Si los ves déjalos que te ayuden, es lo único que quieren.
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7 comentarios:

mcarmen dijo...

Los duendes no sé dónde estarán, pero conozco a alguién que vivé ahí, así que voy a preguntarle.

Winnie0 dijo...

Pero Dani ¿los duendes no son buenos y saltarines? ¿por qué les asustan? No entiendo NADA jaja Besotes

Sara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
danimetrero dijo...

Ya me contarás mcarmen me muero de curiosidad
Winnie se supone que los duendes de esta casa solo quería ayudar y eran buenos.
Pero ya sabes que tambien son traviesos

Matritensis dijo...

Tengo entendido que esta no es la casa original, la de los duendes fue demolida y en su solar se edificó la que hay ahora.
Saludos

mcarmen dijo...

No, te preocupes, que te contaré si me entero de algo interesante.

anapedraza dijo...

JAJAAAA!!!!! me parece graciosísima la anécdota!!!

JAAAA!!!!! qué bueno!

MIGUEL