Es solo una de las muchas zonas más que hay en Madrid donde cada noche gente va en busca de sexo sin compromiso y con desconocidos. En este aparcamiento junto a la plaza de toros de las ventas se practica el denominado cruising. Durante el día es una zona normal pero en cuanto llega la oscuridad comienza el tráfico de gente y de coches.
Los que practican cruising en Madrid lo hacen en sitios como el Retiro, junto a la estatua del ángel caído, los aparcamientos del templo de Debod, en la Calle Farmacia de Chueca, incluso se les ha llegado a ver en el metro.
Hace tiempo 20 minutos publicó un reportaje sobre la práctica del Cruising en el aparcamiento de las Ventas que generó mucha polémica.
foto. 20 minutos
En España el cruising no es ilegal aunque para mi es una práctica que va contra la moralidad de las personas. Es mi opinión, respeto la de los demás.
El fenómeno Cruising (La práctica de sexo en lugares públicos con desconocidos), ha llegado hasta el Metro de Madrid. Lo que faltaba. Imagínate que vuelves del trabajo a casa y te encuentras con semejante escena. El Cruissing o dogging ya se lleva tiempo practicando en Madrid, primero se empezo a realizar en lugares públicos, como baños de centros comerciales, estaciones de tren o parques madrileños y ahora a llegado hasta el suburbano madrileño.
Sucede en la línea1 de metro (último vagón entre Atocha y Sol) y la línea 2 (último vagón entre Ventas y Sol o primer vagón entre Sol y Ventas). Incluso algunos viajeros quedan previamente a través de Internet para magrearse en el transporte público.
No te pierdas este reportaje del cruissing en otros paises
Por el momento no se han presentado denuncias por escándalo público pero pronto llegarán porque esta practica no es normal.
Los responsables de Metro de Madrid sólo pueden actuar cuando se presentan reclamaciones y se detecta a los actores. A día de hoy, sólo hay denuncias por tocamientos, pero no se ha presentado ninguna por escándalo público, señalan fuentes de Metro.
Este es el testimonio que dió una viajera al diario metro , testigo del cruising en el Metro de Madrid. Impresionante:
Siete de la tarde. Primer vagón de un convoy de la línea 2 en la estación de Sol. Un par de miradas, y un hombre que había subido en San Bernardo consigue que otro se le acerque y empiece a masturbarle. Delante de todos los viajeros. "Pasa diariamente", explica Ana, usuaria del Metro y una de las pasajeras que soportan el espectáculo. "No me cambio de vagón porque vigilo para evitar que algún día cojan a algún menor", apunta.
Según Ana, "son casi siempre los mismos, pero van rotando". "Los hay desde veintimuchos hasta más de sesenta y no se cortan un pelo, aunque les mires de frente", añade.
Los usuarios que se encuentran cada tarde este panorama hablan de hasta corrillos de seis personas esperando tocamientos. "Si en el viaje no encuentran rollo, se bajan, cambian de sentido de la línea a ver si hay más suerte", concluye Ana.