miércoles, 28 de diciembre de 2016

La moda romántica en el Museo del Romanticismo


El Museo del Romanticismo dedica esta exposición al diseño de moda del siglo XIX, uno de los fenómenos sociales más importantes de la época, que dio lugar a la aparición de los primeros grandes sastres con firma propia así como a las publicaciones especializadas.

La muestra la conforman 22 modelos femeninos y masculinos procedentes la mayoría del Museo del Traje, que se ubicarán en las salas del palacete que alberga el museo, además de figurines procedentes de revistas de moda de la época y fotografías estereoscópicas de comercios y talleres de moda. Fracs, levitas y chalecos de caballero, junto con trajes femeninos de paseo, de baile o de novia, goyescos o incluso algunos modelos infantiles, que ofrecen una visión global de este fenómeno y de los usos sociales de la moda en el siglo XIX.



La exposición destaca uno de los aspectos fundamentales de la época: el de los usos sociales del traje a lo largo del período romántico, en el que el vivir cotidiano estaba indisociablemente unido a la observancia de las rígidas costumbres establecidas.

El estricto protocolo disponía la indumentaria adecuada al decoro propio de cada actividad: el diario, el paseo, la visita o el baile; y a los distintos acontecimientos sociales, políticos o religiosos. La exposición presenta, asimismo, la evolución que se produce en el traje desde comienzos de siglo y a lo largo del reinado de Isabel II.

Década a década, la silueta femenina sufre espectaculares cambios que la transforman: desde el traje imperio, fruto del furor neoclásico con el que se inicia el siglo, hasta las impresionantes y voluminosas faldas de los años 60 -ahuecadas con crinolinas-,pasando por la austeridad de la década del vestir en 1840 o el desarrollo del busto y las prominentes mangas de los años 30. El traje masculino permanece, sin embargo, casi inmutable durante la centuria.

Entre las piezas de la exposición, merece la pena destacar la levita que perteneció al escritor Mariano José de Larra (que conserva el Museo del Romanticismo gracias a la donación de un familiar), así como diversos vestidos de novia o algunos trajes femeninos de baile, con corsé y crinolina, algo muy característico de la moda romántica.

La muestra cuenta con una amplia programación de actividades complementarias para todos los públicos, como talleres infantiles, visitas guiadas o conferencias.